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Nuestro amigo Internet

Internet se ha convertido en ese amigo muy, muy chistoso que todos tenemos. El que siempre hace chistes, para el que todo es broma y siempre nos hace reír. Además, está disponible las veinticuatro horas. Puedes llegar con él y decirle: “¡Ey, Internet! Me acaban de dar una pésima noticia: Tengo cáncer”. Él inventará una serie de memes ingeniosísimos sobre tu enfermedad. Te carcajearás hasta que te duela el estómago. El problema es que, al final del día, seguirás teniendo cáncer.

Es una consecuencia previsible del capitalismo: Darle a la gente lo que quiere. A veces me imagino al capitalismo como un pésimo padre que no sabe decir que no a sus hijos. Les da dulces, comida chatarra, demasiado azúcar y los deja ver demasiada televisión. El producto es esta sociedad.

Cuando la World Wide Web inició, su objetivo era compartir el conocimiento científico fácilmente. Poco más de veinte años después, se comparten memes, gatos y bullying. Si bien todo esto es divertido, y también río como cualquier otro cuando lo veo, no puedo dejar de pensar en el potencial desperdiciado de esta tecnología, y la gente que la utiliza.

¿Hay un fraude electoral? Inmediatamente se crean memes al respecto. Se ridiculizará la situación o se comparará con la de alguna película que todos hemos visto. Los más conscientes compartirán imágenes con frases reflexivas o críticas. Al final del día el fraude seguirá ahí. Todos hicimos nuestra catarsis y nadie movió un dedo.

A finales de los noventa, me frustraba que el sentido del humor que tanta risa me daba en Internet no existía por ninguna parte a mi alrededor. Los medios no lo tenían y mis conocidos tampoco porque el acceso todavía era muy limitado. Hoy está por todas partes, y peor: todo es un chiste.

Internet tiene un potencial increíble. Todos los días aprendo más gracias a la red, los blogs, noticias, documentales. Pero de nada sirve esta herramienta si no hay criterio o reflexión. Al contrario, parece una avalancha de tonterías inmensa. Uno tiene que desperdiciar gran cantidad de tiempo macheteando lo inservible, como en la jungla, para conseguir algo útil.

Lo que más odio, y lo he dicho una y mil veces, es que existan sitios cuya única función es generar visitas. No aportan información útil, no dicen nada nuevo. Sólo recomparten lo mismo, o revuelcan la información tantito para despistarla. Te dividen el contenido en diez páginas que debes ver una a una, mientras te atiborran de anuncios. Otros ponen títulos engañosos y francamente estúpidos. Tomemos una aguja en el pajar: El caso de Upsocl.com. Algunos de sus titulares recientes:

  • 27 bromas de oficina que llegaron demasiado lejos.
  • 25 países “exitosos” sufren día tras día con estos 7 problemas.
  • Darle un poco de comida a este perro fue la mejor idea que tuvo este hombre en su vida.
  • ¿Puedes adivinar el nombre de estos 63 personajes de dibujos animados?
  • 12 pasos para ser una persona mucho más feliz.

Títulos que prometen entretenimiento o grandes revelaciones. Cosas que transformarán tu forma de ver el mundo, o te ayudarán comprender algo inesperado. ¿Lo hacen? Por supuesto que no. Su ritmo de publicación es implacable: Estos y muchos más titulares son tan solo de las últimas dos horas. ¿Quién puede lograr cambiarnos la perspectiva y la vida quince veces por hora? Es absurdo.

Ya ni hablemos de la redacción de los sitios, que es atroz en la mayor parte de los casos. Además, sus titulares están escritos casi siempre en forma de listas (“25 cosas que...”) o de pregunta (“Te atreverías a...”). Y el contenido, bueno, una pérdida total de tiempo.

Ahora, yo sé que todos necesitamos tomarnos la vida más a la ligera, relajarnos, reír… Estoy totalmente de acuerdo. Mi pregunta es: ¿es lo único que necesitamos? Es un caso similar a la alimentación. Obvio que la sal y el azúcar son vitales para nuestra subsistencia, pero muchos alimentos abusan de ellos. A los seres humanos, por naturaleza, nos encantan estos sabores. Pero hoy en día, la sal y el azúcar se encuentran en un estado puro y es fácil producirlos, por lo que se nos satura de ellos. Lo mismo sucede con la información: Nos vamos hacia las fotografías graciosas y textos ingeniosos y que no requieren esfuerzo para leerse porque nos hacen sentir bien, pero no nos nutren.

Yo era un total partidario de que Internet estuviera en todas partes. Era ingenuamente optimista al respecto: Pensé que ayudaría a la gente a ser más inteligente, a que aprendiera más y a desarrollar su curiosidad natural. Hoy pienso casi lo contrario. La televisión basura era bastante mala, pero el sucesor es un poco más macabro: lo hicimos nosotros mismos.

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Mexicalli Rose

ruinas brotan de una bocanada centígrada
que se escabulle por las coladeras
inservibles, taponeadas
apuñala tu rostro
entierra sus pulgares en tus ojos

un valle seco
resguarda construcciones caníbales
una nube de polvo y malos recuerdos

regreso a Mexicali
una y varias veces
a la masa autófaga
tirana
devoradora de edificios
de sí misma
de personas
y tu alma
recicla su basura para frenar el tiempo

una frontera de vidrio
escenario de Casablanca, Star Wars y Touch of Evil
lleno de espejismos y mentiras

otra frontera de hierro
con postes verticales y patrulleros verdes
una más de desierto
otra de montañas
todas te escupen en la cara

una ciudad gemela, enterrada
oculta en callejones
atiborrados de letras chinas

habitantes que se sueñan en otra parte
y la desprecian en vacaciones
huyen de la antropofagia
cuando el pavimento arde
y el recuerdo se congela
para no morir
de Mexicali Blues

un hotel del norte
calles craqueladas
aire púrpura en el horizonte
una tormenta de arena
mujeres que llegaron del infierno en diligencia
una corona de cachanillas
minivans con nada que declarar
y una pincelada de Calíope

Bienvenido al nuevo Mexicalli

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No verbal

Doy clases tanto a músicos como a artistas plásticos. Con el tiempo me he dado cuenta de algo. Éstas dos artes tienen algo en común que me causa envidia: No dependen del lenguaje. Las sonatas, sinfonías, cuartetos y ensambles se entienden sin necesidad de hablar, de leer. Las instalaciones, pinturas y performances no requieren un intérprete, aunque muchos piensen que si. En cambio, un escritor normalmente escribe en su idioma natal y si quiere llegar lejos en este mundo debe ser traducido.

El músico se presenta sin conflicto tanto en Estados Unidos como en Japón o Indonesia. El artista plástico puede exponer en Zimbawe o Finlandia. Su obra puede interpretarse casi igual en todo lugar. ¿No es eso maravilloso?

Pero, repito, un escritor requiere ser traducido. Esto se dice más fácil de lo que se hace. Es una muralla China que cierra el paso a muchos terrenos. En Estados Unidos, por ejemplo, tan solo el 5% de los libros publicados son traducciones. O algo así leí una vez. ¿Cómo superar esa barrera?

Una posibilidad es vender montones de libros. Aún así, eso no te garantiza nada. Quizá lo que dices no es valioso para otros países. Además, si es difícil ser traducido, lo es todavía más ser leído.

Lo interesante de las artes visuales y la música es que trabajan con semióticas no verbales. Pero, de todas formas. Para llegar lejos, tienes que ser muy bueno. Y eso es igual para todas las artes.

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Sequía

Ensenada está llena de estructuras que ahora parecen absurdas. Hay una presa, con una larga extensión de tierra detrás, que me cuentan estuvo llena de agua en algún momento. Cuando llegué a esta ciudad, había clases de canotaje ahí. Ya tuvieron que irse a otra parte y ni las gaviotas encuentran nada para comer.

Hay también un sistema de canales que pasa por varias partes de la ciudad. Ahora son sólo zanjas de concreto que no llevan más que polvo y matorrales. También hay un arroyo. O más bien había. Hoy es una hendidura cruzada por varias calles y algunas de ellas tienen puentes innecesarios. ya sólo sirve para que pasen los autos de la Baja 500 y destruyan lo poco que queda del ecosistema. No hay agua dulce por ninguna parte. Cuando llegué, todavía había un chorrito en el arroyo. Ya no hay nada.

Vengo de un desierto en el que ahora llueve más que en esta ciudad de clima mediterráneo. California está pasando por la sequía más grave desde hace muchos años. Lo efectos son evidentes: Los cerros están cafés, los pronósticos de lluvia casi siempre están equivocados y la falta de agua provoca cortes en diversas partes de la ciudad. Hay colonias cuyo suministro de agua se interrumpe por semanas. En el departamento en donde estaba antes, el agua se me iba a las cinco de la tarde y volvía hasta las cinco de la mañana del día siguiente. A veces no volvía en absoluto.

Lo peor es que todo mundo vive en la negación. La gente le exige al gobierno municipal que haga algo. ¿Qué pueden hacer? Las soluciones se han barajado desde hace años: Traer agua del Río Colorado. No hay acueducto todavía, y no sé si hayan empezado los planes. Una planta desaladora de agua de mar: Desde hace más de diez años se habla de eso y tampoco se ha iniciado. Pero seamos realistas: ¿Qué pueden hacer? No cambiarán la sequía.

Todos quieren seguir con sus vidas como si nada de esto sucediera. Piensan que será algo temporal. ¿No saben que ya lleva como diez años gestándose esta crisis?

Ahora dicen que con El Niño vendrán torrentes de agua. Ya veremos, eso también lo dijeron el año pasado y no cayó ni una gota. Más vale que nos vayamos adaptando al cambio climático, o cambiemos las cosas porque el futuro no luce promisorio.

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De cuando el vecino te paga un favor con chismes

Cuando vivía en Mexicali tuve un vecino que llegó como todos: Sin avisar. Aterrizó cuando corrieron al anterior. La versión oficial fue que nadie soportaba sus paseos en calzones por el patio y su acoso a las vecinas, pero extraoficialmente me chismearon que el tipo se metió con la que nos cobraba la renta y que al esposo no le gustó la idea. El punto es que lo corrieron y un día había otro chango en el departamento de junto.

Tenía finta de cholo: Rapado, flaco, con pantalones aguados y camisetas blancas de tirantes. Lo observé mudarse a través de la puerta de vidrio corrediza de mi departamento. Metió unas cuantas cajas. Un día, en plena mudanza, él y su amigo me saludaron mientras yo salía. Me dijo su nombre. Nunca se me grabó, así que de ahora en adelante lo nombraré como "El Cholo". Mencionó que era perito evaluador. Añadió que si alguna vez necesitaba sus servicios "nomás le dijera". Tronó los dedos en ambas manos y desenfundó dos pistolas imaginarias.

No le presté mucha atención, y ya me iba cuando me reveló el verdadero motivo de su saludo: Quería la clave de mi internet inalámbrico. Creo que mi rostro dijo todo. Sentí que me pedía prestado mi cepillo de dientes. Para no ser grosero le dije una verdad a medias: Que lo consultaría con mi vecina, porque compartía mi clave con ella. Eso era verdad, pero la negativa ya se la había dado en mi cabeza. Pero uno no quiere quedar como mamón, pues.

Insistió. Argumentó que casi no usaba Internet y que casi nunca veía videos. Que sólo jugaría con su PlayStation 3 y poquito. Si quería, me pagaría algo cada mes por usar mi conexión… Digamos cincuenta pesos o algo así. Soltó la cantidad cautelosamente, casi se le astilló el codo cuando la dijo. En ese entonces yo no tenía consola de videojuegos, no sabía qué tantos datos jalaban. Ahora tengo y sé que consumen mucho. Le dije que luego le avisaba y me dispuse a retirarme.

Pero no se rindió. Su amigo tenía la laptop desenfundada y me pidió la clave "nomás para hacer algo rápido". Tampoco me grabé su nombre así que le inventaré uno: Pancho. Necesitaba hacer un trabajo para la escuela, según él, para la carrera de derecho. "Nomás un ratito y ya la quito", añadió. Me preguntó si yo estudiaba. Respondí lo que respondía cuando no quería responder: "Si, estudio comunicación". Otra verdad a medias, puesto que también cursaba la maestría. "Ah, pues tu también eres estudiante. Ya sabes que hay que echarle muchas ganas". "Si", pensé yo, "se te ve lo estudioso". Lograron caerme gordos en tiempo récord. Sus embustes brotaban como trementina en un pino. Extrañé mi antiguo vecino, aunque se pusiera a lavar su carro en calzones.

Ideé mi plan: Le escribí la clave directamente en su laptop. El Wi-Fi se conectó. Pancho sonrió de oreja a oreja. "Gracias. Y síguele echando ganas al estudio".

Esa tarde cambié la contraseña de mi ruteador.

Sus rostros al día siguiente no tuvieron precio. Me vieron como niños regañados. ¿En verdad creyeron que les dejaría mi clave así como así? ¿Por quién me tomaban?

Y así quedó. Ya no me pidieron otro favor.

* * *

El Cholo tenía una novia que a veces lo visitaba. Le llevaba comida. Lo sé porque siempre la veía pasar por enfrente de mi departamento cargando bolsas y tocaba la puerta. El Cholo no tenía mucho. Un día pude dar un atisbo a su departamento y ni muebles tenía. Sólo habia algunas tonterías regadas por el lugar, el PlayStation 3 y una pequeña televisión de las viejas. No me extraña que la novia le llevara comida: El tipo no tenía casi nada.

Un día la novia estuvo toque y toque la puerta pero nadie le abría. Insistió bastante y nadie salió. La vi retirarse, la escuché bajar las escaleras y al poco rato subió volvió a tocar. Creo que hasta gritó "¡Ábreme!" pero ya la memoria me falla. Después de unos eternos minutos, alguien abrió. Luego escuché un forcejeo, ella gritó "¡estúpido!" y "¡pinche drogadicto de mierda!". Escuché que algo se cayó y luego un objeto salió volando y aterrizó en el patio. Desde el segundo piso supuse una caída bastante ruda.

Total que ella se largó furiosa. Yo quería seguir trabajando en mi tesis pero quedé desconcentrado.

* * *

Poco tiempo después, el vecino al otro lado de mi departamento me pidió ayuda. Éste no era tan nefasto, su principal defecto era poner música de banda a todo volumen de vez en cuando. Pero con una visita de otros vecinos todo quedó tranquilo de nuevo. Tampoco me grabé su nombre, así que le diremos "El Paisa".

El día que me pidió ayuda me lo topé cuando yo regresaba a mi departamento. Se quedó encerrado fuera de su casa. A veces, al azotar las puertas, se cerraban con seguro aunque uno no lo hubiera puesto. Una vez me pasó y no fue una experiencia muy grata.

Conseguí un gancho de alambre en mi casa, de esos para ropa. Lo desenrrollé y con eso logró abrir la puerta quién sabe cómo. Ya no lo recuerdo bien. Se tardó, pero lo logró. Me invitó a pasar y me regaló una naranja. Me preguntó si podía ayudarle con su computadora. "Mta", pensé yo, "nomas vio burro y se le antojó viaje". Esto de saber de computadoras a veces es una maldición.

Me comentó que el inalámbrico de su computadora se desconectaba. La tarjeta de red se la vendió nuestro vecino El Cholo. La miré, y era de esas que se conectan por el puerto USB y estaba toda madreada: El plástico que la recubría estaba roto y se veía el interior. Le dije que con esas roturas no se podía garantizar una buena recepción y que le reclamara. Me dijo que el Cholo le había garantizado que funcionaba bien y que no habría problema. “Hasta la calamos aquí adentro y vimos varias redes. Me pasó la contraseña que se robó de una red de por aquí cerca”.

Le conté mi anécdota con él y la contraseña de mi inalámbrico. “Ah, con razón”, replicó. Me explicó que cuando el cholo le mostró la tarjeta inalámbrica, el Paisa le hizo notar que había una red llamada "badbit" que estaba casi al 100% de intensidad. El cholo respondió que esa era "del vecino de al lado" y que mejor no había que moverle. ¡Vaya! Creo que si les enseñé una lección.

El comenté que el Cholo me dijo que era perito evaluador. El Paisa soltó un bufido de incredulidad: "¡Ese que va a ser perito!". Le comenté lo que había pasado con la clave, y cómo el Cholo me aseguró que "casi no veía videos". "¡Que si no!", exclamó el Paisa, "si eso se la pasaba haciendo. Siempre que me asomé estaba ahí con sus amigos viendo videos".

Revisé el dispositivo y le dije al Paisa que le pidiera el dinero de vuelta al Cholo, porque el adaptador inalámbrico que le vendió no servía para nada. "Ni modo", me dijo decepcionado, "le voy a reclamar".

Al parecer el Cholo le pedía muchos favores y se aprovechaba: Por ejemplo, le pedía el celular para enviar un mensaje, pero cuando lo tenía en la mano llamaba. Una vez, Pancho llegó a su departamento para pedirle dos cigarros. Se fue con ellos y al rato llega el Cholo a pedirle otros dos cigarros. "¡Pero si le acabo de dar dos a tu amigo!". Pancho, que estaba detrás, se quedó unos segundos en silencio y exclama con una sonrisita tranzona: "¡Si te lo iba a dar!", mientras sacaba el otro cigarro de su bolsa.

Nunca me había involucrado en la vida de mis vecinos. Rara vez platiqué con alguno de ellos. Mi primer instinto era simplemente ignorar y evadir. Quizá esto ha sido estúpido, porque te enteras de chismes. En este periodo yo estaba tan ocupado, que evitaba cualquier contacto humano innecesario. Estuve en la cueva del tesista durante mucho tiempo. En ese día en específico momento también tenía demasiadas cosas por hacer, pero preferí hacer un paréntesis para respirar.

Me dio otra naranja. Mientras me la comía sacó el tema de que el Cholo tenía novia. "No sé si has visto a su novia, que le trae comida y toda la cosa", me dijo el Paisa, "Pues si, está gorda, tiene que traerle comida para que 'le den', ¿verdad?".

Y yo me quedé así como que: "Ah, okey".

"El otro día se pelearon y él no la quería dejar pasar", continuó, "entonces ella le bajó el breaker de la luz, hasta que él abrió". Oh, así que eso fue lo que pasó. "Un día me asomé a su departamento", continuó el Paisa, "y vi que su PlayStation estaba roto. Le pregunté qué pasó y me dijo que se le había caído. Pero yo lo vi muy roto".

"Oh…", se me prendió el foco, "la novia lo aventó desde el segundo piso".

"Chale", dijo él.

No obtuve mucho de ayudar a este vecino más que buenos chismes y una naranja. Bueno, quizá algo sobre lo cual escribir tres años después. Él se mudó, el Cholo se mudó, yo me mudé. Pero cada que paso por ahí me acuerdo de muchas cosas, incluyendo esa consola que salió volando desde el segundo piso.

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Terminator: Genysis (2015)

Seré muy breve porque esta película no me gustó para nada. Es oficial: Nadie puede hacer una secuela decente de Terminator. El último intento fallido es un desastre colosal. James Cameron logró en 1984 una película buenísima de ciencia ficción. La trama de aquella es redonda, bien lograda, implacable en su lógica. Su presupuesto era minúsculo y sus recursos muy limitados.

Esta última, Terminator: Genesys, tiene un presupuesto elevado e ideas devaluadas. Quizá ustedes me dirán que no debería esperar mucho de la quinta entrega de una “franquicia”. Además una que ha tenido una historia sumamente desafortunada. Tienen razón, no debería esperar nada. Pero cuando menos esperaba una película coherente, y ni eso encontré.

El éxito de la película original no es gracias a sus efectos especiales, o actuaciones o demás cosas. Es porque la historia es muy buena. Retoma elementos de Frankenstein: La creación que se torna en contra de su creador. También conoce muy bien algunos conceptos de inteligencia artificial, como el test de Turing e ideas de René Descartes. Si, es una película de acción, pero una que tiene ideas

Uno de los puntos fuertes en la trama es la contraposición Eros/Tánatos. Dos grandes fuerzas son las que luchan en el filme: La vida (el hombre) y la muerte (el robot). El primero luchará hasta su último aliento por salvar a Sarah Connor (y por lo tanto a la humanidad) y el segundo por matarla. Incluso cuando el robot está partido por la mitad y ya sin piel, estira el brazo para estrangularla. Las secuelas no han añadido gran cosa más que efectos especiales y agujeros en la trama.

La última secuela tiene una sola idea: Copiar las primeras dos películas y juntarlas en una sola. No ofrece nada nuevo, no hay ninguna sorpresa.

Y lo peor: Los personajes son absurdos. El mundo es plano, sin sentido. Las escenas se suceden unas a otras sin lógica. Las actuaciones son malas. Y los efectos no se diga: El T-1000 se ve peor que el original, que fue creado hace casi 25 años. Las escenas de la guerra del futuro también son ridículas. Los hombres y mujeres están muy bien vestidos, bien alimentados, bien rasurados, peinados impecablemente, lúcidos. No es una guerra, son vacaciones.

Veredicto: La humanidad retratada en esta película es digna de exterminarse. Espero que el día del juicio les llegue pronto.

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Un Quijote más fácil de leer: La versión de Andrés Trapiello

No he podido convencer a nadie de que lea el Quijote y no es por falta de intentos. Por más que trato emocionar, interesar, argumentar y promocionar el libro, no lo logro. Sigue siendo el libro que se ve a todo dar en la biblioteca. No puede faltar en ningún librero, pero la mayor parte de las copias vendidas siguen intactas. Siguen de decoración kitsch-intelectualoide. ¿Por qué?

Quizá es demasiado largo para las personas actuales. Los adultos fueron criados por la televisión y los jóvenes con Twitter. Les es muy difícil guardar la concentración en la lectura. Ni siquiera se salvan los estudiantes universitarios, que deberían tener un nivel más alto. La comprensión lectora está por los suelos.

Sin embargo, no podemos ignorar que la primera parte de este libro fue escrita en 1605. El castellano de Cervantes ya ha mutado desde entonces. Yo sostengo que el Quijote se trata de un libro muy legible aún en su forma original. Comparemos, por ejemplo, a Shakespeare que fue contemporáneo. Creo que es mucho más difícil de leer en su inglés original.

Por ello, el cervantista Andrés Trapiello ha actualizado el Quijote, modernizando el castellano de la novela a algo más cercano a nosotros. Intentó, en medida de lo posible, no alterar casi nada el texto original. Sólo cambiar el orden de las palabras y utilizar sinónimos y formas alternas de decir las cosas. Algo que pueda ser comprendido por los lectores contemporáneos.

Leer esta versión es algo bastante extraño. No me había dado cuenta de que leer el original era algo tan complicado. Esta fluye, avanza, no se detiene. Hasta siente uno que está haciendo trampa. Creo que algo de la música del lenguaje se pierde, pero se gana muchísima claridad. Las imágenes poéticas brillan, los escenarios cobran vida, y el efecto es deslumbrante.

Les pongo un ejemplo, primero en la versión de Cervantes y luego en la de Trapiello. Verán que los cambios son sutiles, pero sumando cientos o miles de ellos, se produce una lectura mucho más sencilla y clara.

Versión original:

—A la mano de Dios —dijo Sancho—. Yo lo creo todo así como vuestra merced lo dice; pero enderécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída.
—Así es la verdad —respondió don Quijote—, y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella.
—Si eso es así, no tengo yo que replicar —respondió Sancho—; pero sabe Dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. De mí sé decir que me he de quejar del más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse.
No se dejó de reír don Quijote de la simplicidad de su escudero; y, así, le declaró que podía muy bien quejarse como y cuando quisiese, sin gana o con ella, que hasta entonces no había leído cosa en contrario en la orden de caballería. Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. Respondiole su amo que por entonces no le hacía menester, que comiese él cuando se le antojase.

Versión modernizada:

–Que sea lo que Dios quiera. Yo lo creo todo tal como vuestra merced lo dice; pero enderécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída.
–Así es, y si no me quejo del dolor, es porque no está permitido a los caballeros andantes quejarse de ninguna herida, aunque se les salgan las tripas por ella.
–Si eso es así, yo no tengo que replicar –respondió Sancho–; pero Dios sabe cuánto me gustaría que vuestra merced se quejara cuando le doliera alguna cosa. De mí sé decir que he de quejarme del más pequeño dolor que tenga, si eso de no quejarse no se aplica también a los escuderos de los caballeros andantes.
No dejó de reírse don Quijote de la simplicidad de su escudero; y así, le manifestó que podía muy bien quejarse como y cuando quisiese, sin ganas o con ellas, que hasta el momento no había leído cosa en contrario en la orden de caballería. Le dijo Sancho que advirtiese que era hora de comer. Le respondió su amo que de momento no le hacía falta, que comiese él cuando se le antojase.

Aunque esta versión ha sido controversial entre cervantistas, estoy totalmente de acuerdo con este trabajo. El autor sabía que sería cuestionada, por eso la hizo sin dar parte de su intención a ninguna persona y sin que nadie le viese. El trabajo, según leí, le tomó siete años. Espero que se use en escuelas, o que sirva para introducir a más lectores a esta obra enorme, y se deje de torturar a los muchachos de secundaria que con trabajos pueden descifrar un mensaje del WhatsApp.

Les dejo cinco razones para leer el Quijote:

  1. Es un libro muy gracioso. Cervantes tuvo muchos objetivos al escribir el Quijote, y uno de ellos era hacer reír, y lo logra.
  2. Es un libro muy sabio. A kilómetros se nota que Cervantes era brillante, y muchos de sus personajes lo reflejan. Sus reflexiones son profundas y su observación reveladora. Aún después de más de casi medio milenio, nos sigue enseñando cosas.
  3. Es la primera novela. El género novelístico inició con el Quijote. Difícilmente la narrativa ha alcanzado el mismo nivel desde la publicación de estos dos tomos.
  4. Entenderás obras basadas en él. Hay múltiples obras de arte que se apoyan en el Quijote. Pinturas, musicales, cuentos, óperas, esculturas, otras novelas… Te abre otras puertas en las artes.
  5. Captarás las referencias en la cultura popular. Entenderás por qué se dice que algo es “quijotesco”. Sabrás que que Quijote nunca dijo: “Deja que los perros ladren, Sancho, es señal que vamos avanzando”. Sabrás que el Quijote no es un libro, si no dos. En fin, un mar de referencias.

Lean el Quijote, háganse ese favor. Si les gusta escribir, no tienen pretexto, deben leerlo ya.

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¿Dónde jugarán los dinosaurios?

Full disclosure: Soy fan de los dinosaurios. Como a muchos de nosotros, me intrigan y daría lo que fuera por ver un dinosaurio vivo. En parte por eso aborrecí tanto a Jurassic World. Es una película de monstruos, no de dinosaurios.

Pero ese no fue el verdadero motivo de mi irritación. Creo que el insulto es que el director de Jurassic World, Colin Trevorrow, se subió a los hombros de gigantes para hacer su remake. Jurassic Park, la original, fue existosa por una combinación de buenas ideas con buena ejecución. Y nunca fue perfecta: Las actuaciones no son demasiado buenas, abundan los clichés y faltan dosis de asombro y maravilla que si hay en otras cintas de Spielberg.

Jurassic World sólo intenta reciclar superficialidades de la original: Dinosaurios comiendo gente, un parque que se sale de control y persecuciones por la jungla. Pero no sabe cómo emocionar. Sé que mucha gente estará en desacuerdo conmigo. Si la taquilla es un indicador, esta es una de las mejores películas de todos los tiempos. Ya rebasó el billón de dólares internacionalmente. Pero hay momentos en esta maravilla del cine moderno que son simplemente ridículos.

Por ejemplo, el magnífico tema de John Williams aparece en la original cuando los científicos por primera vez ven dinosaurios vivos. Se quedan asombrados y boquiabiertos. En la nueva, se usa para la maravillosa llegada de los niños al hotel. Absolutamente nada sucede mientras suena la excelente banda sonora.

Otras menciones honoríficas son el personaje de Claire corriento por la jungla en tacones altos durante toda la película. Los clichés machistas en los personajes, y unos pterodáctilos levantando personas de tres veces su peso. En fin.

Jurassic Park fue novedosa porque fue la primera vez que se nos mostaban dinosaurios no como lagartos enormes y lentos. Eran ágiles y veloces como aves. La ciencia estaba descubriendo ese parentezco. Eso fue una innovación muy bienvenida. Claro, exageraron el tamaño de los velociraptos y modificaron otros dinosaurios para efecto dramático.

Han pasado más de veinte años desde el estreno de esa película, y la ciencia ha avanzado mucho. Hoy sabemos que la mayor parte de los dinosaurios estuvieron cubiertos de plumas. Si, como aves. Este descubrimiento reciente no ha sido reflejado todavía en película alguna, y Jurassic World tuvo la oportunidad de presentar esto al público en general.

“Pero badbit”, dirán algunos de ustedes, “en la original no salían con plumas. ¿No se confundirá la gente si de pronto en la secuela aparecieran como pollos sobredesarrollados?”. Buena pregunta, respondería yo. Pero eso fácilmente se resuelve mediante unas cuantas líneas de diálogo. ¿Recuerdan la escena en Jurassic Park donde el paleontólogo Allan Grant le explica a un niño cómo se lo comería un velociraptor? Fue una buena escena porque fue graciosa, mostró que al paleontólogo no le gustaban los niños y además nos introdujo a la teoría científica.

Algo así se pudo hacer en esta nueva película. Imaginemos la primera vez que veamos un dinosaurio con plumas. Algún personaje despistado podría preguntar cómo es posible que eso suceda. El diálogo podría ser así:

PERSONA DESPISTADA
¿Cómo es que los dinosaurios tienen plumas?

CIENTÍFICO
Oh... Desde Jurassic Park hemos aprendido mucho. Descubrimos que una de las enzimas que les reteníamos evitaba el desarrollo de las plumas. Pero en realidad los dinosaurios siempre las tuvieron. Simplemente estamos desacostumbrados a ellas.

PERSONA DESPISTADA
Se ven ridículos. Parecen pavos gigantes.

CIENTÍFICO
Ese pavo gigante podría aplastar la mitad de tu cuerpo con una pata y comerte como un gusano.

There! I fixed it.

¿Qué tienen de malo los dinosaurios con plumas?

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Algo que sí me gustó de la película es que intentan hacer una crítica a Sea World. Desde que vi el documental Blackfish juré no poner un pie de nuevo en ese parque acuático. Lo que le hacen a las orcas en Sea World es casi lo mismo que le hacen al Indomitus Rex en Jurassic World. También metieron un poco de la psicología animal, haciendo un personaje tipo "encantador de velociraptors", pero la idea se quedó a medio hornear. Lamentablemente cualquier crítica que la película intentó hacer, se autodestruye en un mar de contradicciones.

En la primera película, los dinosaurios eran animales. En todas las secuelas se transformaron en máquinas de matar porque eso era lo que la gente quería ver. Es decir, sólo ven un humano, y se lanzan de inmediato a asesinarlo. ¿No pueden estar simplemente en paz? ¿No pueden tener la panza llena?

En conclusión: No me gustó, y me gustaría que una parvada de pterodáctilos robara todas las copias y las arrojara al mar.

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Video de Django Girls

Hala Ken Telar Juvenil editó un video que, desde mi punto de vista, resume muy bien la experiencia vivida en el evento de Django Girls. Ya pasaron algunas semanas desde que se efectuó y todo sigue muy fresco en la memoria de todos los asistentes. Pronto se hará una reunión de seguimiento para seguir aprendiendo. Dejo aquí el video, donde los coaches expresamos un poco nuestra opinión al respecto.

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Reseña: Tomorrowland (2015)

Analizar esta película es como intentar separar una capirotada en sus ingredientes básicos. Es un desastre de proporciones épicas y en tantos niveles que no sé ni por donde empezar. Pero su principal problema es este: No tiene historia. Creo que al guionista le dijeron “Escribe una historia basada en la tierra del futuro de Disneylandia”, le dieron media hora para terminarlo y lo filmaron tal cual.

Normalmente hago una sinopsis de las películas que reseño, pero en este caso me resulta muy difícil. De verdad, no les puedo decir de qué se trata exactamente. La película salta de un tema a otro sin lógica alguna. Inicia en los años sesenta, en Disney, luego brinca al futuro. Posteriormente está de nueva cuenta en el presente, luego brinca al año 2000 durante una breve secuencia y por último continúa su trama en el pasado cercano. Todo esto, y no han pasado ni quince minutos de la película. No es una película de Tarantino, simplemente está pésimamente escrita.

Los personajes son planos y poco interesantes. Hay una muchacha que es hija de un ingeniero de la NASA que está a punto de perder su trabajo. Está George Clooney que es una especie de inventor que nunca nos explican a qué se dedica. Hay una niña robótica que no sabemos de dónde salió ni qué quiere. La cinta dura dos horas pero se siente de cuatro. El villano principal no es amenazante, ni siquiera es malvado. No sabemos bien cuál es su plan o por qué hace lo que hace. No sabemos nunca qué quiere nadie.

Algo de lo más preocupante de la película es que nos dice que el futuro lo encontraremos en el pasado. La tierra del mañana está llena de artefactos “retro” y gente uniformada como en filmes de ciencia ficción cincuenteros. Además, el futuro fue formado por gente muerta como Julio Verne, Nikola Tesla y Thomas Alva Edison. No hay nada futurista en verdad, nada sorprende. El puro reciclaje de otras películas que son mejores.

La película sermonea sin cesar. Intenta darnos el mensaje de que debemos ser soñadores, pensar positivamente, y que el futuro todo saldrá bien. El calentamiento global está mal, pero si la gente le echa un poquito de ganas, las cosas mejorarán. Me costó mucho trabajo soportar mensaje más bobo e hipócrita. Sobre todo en una película de Disney donde uno de los personajes principales se toma dos Coca-Colas de golpe.
En el fondo aparecen muchos anuncios de productos. La escena más descarada es en una tienda de juguetes que está repleta de productos de Star Wars. Ahora ya sabemos qué hará Disney con esas películas. En esta tienda se desarrolla una secuencia de acción donde todos se atacan con muñecos y memorabilia de la saga.

Este instrumento de tortura está dirigido por Brad Bird, creador de The iron giant, The incredibles, Rattatouille y Mission impossible: Ghost protocol. ¿Qué le sucedió? No tengo la menor idea. Esta debe ser la peor película de su trayectoria y una de las peores de Disney.

¿Qué es Tomorrowland? ¿Dónde están las mamás de todos los personajes? ¿No había también un Tomorrowland en el Disneylandia de la película? ¿Por qué el mundo del futuro aparece tan poco? ¿Para qué servían los pines que entregaron durante la película? ¿De dónde salieron? ¿Por qué se les acaba la batería? Todas estas dudas nos quedan después de ver la película. Lo peor es que no nos importan las respuestas.

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